Viernes 28 de Enero de 2022

BUENOS AIRES

14 de octubre de 2021

La pelea del partido Socialista que mantiene frenado un edificio: la Justicia no define y la obra está abandonada

Hay 45 familias damnificadas porque la agrupación política y una sociedad creada por ellos mismos se disputan la propiedad del terreno donde se levantaba el edificio.

“Todos los días tengo que pasar por al lado y ver ese mausoleo inconcluso donde puse todos los ahorros de mi vida”. Analía (37) resume así diez años de trabajo volcados en el sueño de la casa propia. Una en forma de departamento de dos ambientes en Crisólogo Larralde 2491, en Saavedra. Un proyecto trunco: la obra está frenada hace tres años y medio por un litigio del que ningún propietario es responsable.

Las partes que deben dirimir la causa son el Partido Socialista y una sociedad anónima que los mismos miembros crearon hace un siglo, La Vanguardia. En el medio, hay 45 familias que aún no pueden acceder a la vivienda que ya pagaron y que acusan al juez de la causa de dilatar su resolución.

“El juez podría decidir por su cargo finalizar las negociaciones, dictar sentencia y levantar la cautelar. Todas las semanas dice que lo va a hacer, todas las semanas lo pospone”, acusa uno de los propietarios damnificados.

La cautelar a la que se refiere este vecino fue dictada en 2018 después de que el PS interpusiera una acción de amparo, ya que el edificio se levantó sobre un terreno cuya propiedad se atribuyen el partido y La Vanguardia. La medida prohíbe disponer del lote tanto a la sociedad anónima como a la desarrolladora, CM Emprendimientos. 

La desarrolladora le había comprado el terreno a La Vanguardia y en 2013 comenzó a construir allí un edificio de 16 pisos y amenities. Son 55 departamentos, cuyos 45 propietarios y cinco inversionistas pagaron en su totalidad.

Según el apoderado del partido, Aldo Gallotti, “eso no impedía construir”. Es cierto: la cautelar no lo prohíbe de forma directa, pero sí no deja transferir la propiedad. Para que los compradores puedan hacerse cargo de la obra, deben esperar a que se destrabe la cuestión legal.

Más allá de la letra chica, lo concreto es que la construcción fue desacelerándose y apenas avanzó en 2018 y 2019. Para 2020 estaba en punto muerto, aunque no faltara tanto para su finalización. De hecho, ya está terminada la estructura de hormigón, hay albañilería y yesería hasta el séptimo piso, y se colocaron las ventanas en los primeros niveles.

“Ahora hay riesgo de que algunas estructuras de soporte se pudran, porque son defensas de madera y chapa a las que hace mucho que no se les hace ningún control. Es muy peligroso”, se preocupa Alan, otro de los propietarios.

Para empeorar el panorama, los compradores denuncian que la desarrolladora cobró la totalidad de los fondos pero dejó la construcción por la mitad y ahora son los futuros ocupantes los que tienen que pagar lo que falta.

“Los desarrolladores se quedaron sin plata y tenemos que terminar la obra nosotros a través de un fideicomiso. Faltan casi un millón y medio de dólares. Por la inflación, en lo que va de este año ya llevamos perdidos 450.000 dólares”, estima Alberto Furgiuele, uno de los dueños más activos en los medios.

Es uno de los que, junto a otras 44 familias, ve el problema desde afuera, aunque sea directamente damnificado: los que más están perdiendo en estas circunstancias son los vecinos que querían una casa propia y por ahora sólo tienen impotencia y un alquiler que pagar.

Por eso presentaron tercerías, una figura legal por la que se ven como terceros damnificados. “Hay mucha gente en mi situación, gente que pidió plata prestada a familiares, o sacó préstamos”, lamenta Analía.

Gallotti confía en que se está “muy cerca de un acuerdo” y sostiene que “La Vanguardia es un grupo que está en el Gobierno, de filiación kirchnerista, que nos tiene que devolver propiedades en todo el país, que tiene entregadas a grupos sociales, ONG, sindicatos. Eso es lo que en cierta medida traba las cosas”.

La Vanguardia, en tanto, envió un comunicado a este diario en el que sostiene que el predio es de su propiedad y que sólo le cedieron el terreno al PS en comodato en los años veinte. Además, acusan al partido de dilatar la cuestión.

Un conflicto al calor de la historia política argentina

Desde el PS aseguran que ellos crearon La Vanguardia en esa década y que en Larralde funcionaron un local y biblioteca partidarios por casi 80 años. Agregan que esa y otras “decenas de propiedades” a nombre de LV en la Ciudad y todo el país son suyas. Por eso demandan a la constructora y la sociedad anónima.

Los desarrolladores dicen por su parte que compraron el terreno “de buena fe” a La Vanguardia y manifiestan confianza en que el conflicto tenga pronta resolución. “Estimo que la semana próxima será definitiva para acordar”, sugiere el arquitecto Néstor Curland, quien junto a su colega Héctor Mazza lleva adelante CM Emprendimientos.

Para Curland, “se avanzó mucho y ya hay una propuesta definida, pero los tiempos de ellos no son los nuestros. Ambas partes se la pasan discutiendo sobre qué propiedades de distintas provincias le corresponden a quién, y mientras tanto somos rehenes de esa situación”.

Los rehenes son 45 familias, que buscan que se termine cuanto antes esta pesadilla, que se convierta en sueño cumplido. Como el de Analía y su dos ambientes de balcón aterrazado, desde donde se imagina viendo cómo cae el sol. “Estamos esperando que se pongan de acuerdo, pero ya estamos cansados de esperar”.

 



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