Viernes 28 de Enero de 2022

PAÍS

7 de septiembre de 2021

Exportaciones de carne El impacto del cepo, según un ganadero: “Cambiaron las reglas, se derrumbó el precio de la vaca y casi no se notó en la carnicería”

Así describe Alejandro Guiroy lo que implica el cepo a la carne para un establecimiento de punta. Planes de inversión truncos.

Su campo ganadero es casi una postal: aguadas relucientes, alambres firmes que delimitan los potreros, mixers para mezclar los granos que suplementan la alimentación de una hacienda que luce con índices sanitarios y de preñez que superan con creces el promedio. Lo que se dice, un establecimiento de punta.

Alejandro Guiroy creció entre las vacas y desde muy joven arrancó con el manejo de la hacienda. Es la cuarta generación de una familia que se dedicó a la cría y al engorde desde la provincia de Corrientes.

De 61 años, este ingeniero en Producción Agropecuaria apostó por la tecnología en un camino casi obsesivo. Se define como alguien que tira para adelante, pero en 2006 con el primer cepo a la exportación definido por Cristina Kirchner y el que rige desde el último mayo, esta vez definido por Alberto Fernández, su estado de ánimo ha cambiado.

El problema no es el cepo, es el cambio de reglas en una actividad que requiere cuanto menos tres años para una parte del ciclo”, advierte.

Guiroy describe: “Nos esforzamos mucho para tener los mejores estándares y exportar a distintos mercados, pero ahora nos mantenemos en una posición defensiva, con nuestros planes de inversión suspendidos por el cambio en las reglas de juego”, le dice a Clarín.

Esperaba proyectarse a nuevos mercados gracias a las estrictas certificaciones que logró y que le permiten la venta directa a los frigoríficos exportadores.

“En la prohibición de 2006 que se extendió a 2011 cerraron 100 frigoríficos con la pérdida de 12.000 puestos de trabajo, caída del stock ganadero de unas 12 millones de cabezas porque los campos que tenían otra alternativa productiva liquidaron la hacienda y levantaron las mangas y los alambrados”, sintetizó a Clarín.

-¿Qué pasó después?

-Los que se fueron de la actividad no pudieron volver. Quedamos los que no teníamos otra alternativa productiva. Y apareció China que empezó a comprar de todo y se reactivó la ganadería.

-¿Cuál fue el impacto de China?

-Significó una salida para los tambos y para la cría. Y cambió la ecuación económica, además de impulsar las inversiones. En nuestra empresa esas ventas que representaban 30% pasaron a pesar casi 70%.

-¿Cómo afecta a nivel productivo el cepo actual?

-En primer lugar en los precios. Antes del cepo el kilo vivo de la vaca conserva oscilaba entre 100 a 110 pesos y cayó a $ 40, algo que no se reflejó en el precio al consumidor que apenas disminuyó. Pero además cambia el planteo. Hoy no conviene vender a ese precio y a la vaca se la deja en el campo porque el traslado sale más caro. O a lo sumo se la lleva a la feria más cercana. Este cepo además fue muy inoportuno.

-¿Por qué?

-Llegó en el momento del tacto que es cuando en el campo se va dejando afuera de los rodeos a la vaca que perdió los dientes o la que no se preñó y quedó vacía. Es una actividad que se realiza en abril y mayo, y la prohibición coincidió justo cuando los productores enviaban esa hacienda al mercado. Había oferta y se cerró la exportación: el precio se derrumbó sin beneficiar al consumidor y castigando la producción.

Alejandro es responsable del campo familiar y logró crecer hacia una cabaña en Villa Valeria, al sur de Córdoba donde lucen sus toros angus y brangus colorados. “Argentina es generosa y vamos a seguir tirando del carro”, suelta. Una manera de evitar que las pérdidas al menos no se incrusten en su negocio.

 



COMPARTIR:

Comentarios